martes, 14 de febrero de 2012

¿Drive Si o Drive No?


Aprovechando que hoy tengo el día libre, anoche me pude permitir el lujo de quedarme hasta tarde viendo una película. La elegida era Drive, película que llevaba mucho tiempo pendiente de ver. Si merecía la pena acostarse tarde o no, sería decidido en unos 90 minutos aproximadamente.

¿Mola o no mola Drive?


Nº 6. Drive (V.O.S.E.) (2011) 

Mucho se ha hablado de Drive y muchas han sido las discusiones sobre si era la obra de arte que muchos decían, o el tedio de grandes proporciones tachado por muchos. Una situación en la que finalmente, no queda otra que ser uno mismo quien juzgue el resultado final, sin dejarse influenciar por comentarios ni críticas de nadie, por muy cercano o lejano que sea, ya que en la división de opiniones, es donde reside gran parte del encanto de ver películas: el debate y sus alianzas para convencer unos a otros de si algo está bien o no.

Si eres de las pocas personas que quedan en el mundo que no la ha visto ni sabes de lo que trata, es muy simple: Drive nos cuenta la historia de un tipo solitario que trabaja como especialista de cine y en un taller de coches por las mañanas, y por las noches, de forma ocasional, como conductor para ladrones y demás gente de la vida nocturna, bajo una suma de dinero y siempre y cuando acepten las normas impuestas por él. Como siempre, hay una chica, y será su vecina quien dé un cambio en su vida que tendrá más repercusión de lo que podría esperar....

¿Y qué tiene esto de especial, se preguntarán muchos? La maestría con la que está ejecutado.

Drive es un maravilloso cóctel de ingredientes, que de no haber sido bien mezclados, podría haber salido algo horrible, pero que sin embargo funciona a la perfección. Una amalgama de toques del cine de serie B de los años 80 aderezado con el mejor cine negro, un toque de amor para darle algo dulce a la cinta, compensado estupendamente con dosis de violencia explícita pero no por ello innecesaria, si no todo lo contrario: seremos testigos de momentos que, visualmente, resultarían hasta poéticos para en cuestión de segundos contemplar con horror un maravilloso baño de sangre, a manos del conductor, quien al igual que un coche, es capaz de pasar de 0 a 100 en cuestión de segundos (quien diga que Ryan Gosling no hace un papelón, que vea de nuevo la película).

Todo esto, acompañado de una magistral banda sonora de corte ochentero, que hace que la película tenga un toque añejo delicioso; una fotografía sensacional en la que la ciudad de Los Angeles (sobre todo de noche) es un personaje más de la historia, como ya hiciera Michael Mann en la grandísima Collateral. Una ambientación oscura, sucia, que puede llegar a ser agobiante ante la espectación de lo que puede suceder, pues Drive, precisamente, no es  una película previsible (aunque eso no quita que algo sí se pueda intuir) ya que algunos giros, personalmente, me pillaron por sorpresa haciendo que disfrutara como un niño con la película.

En definitiva, Drive, es posiblemente junto a The Artist, lo mejor del 2011. Una película que por su propuesta tan arriesgada no va a tener nunca el reconocimiento que se merece, por su violencia incontenida, su mezcla de estilos, su banda sonora, por el coche, por el conductor y por todo el conjunto que combinan ese cóctel explosivo que, como sucede con los cócteles de verdad, sobre el papel pueden tener buena pinta, pero a la hora de la verdad, o te gustan o no te gustan.

Personalmente, a mi me ha encantado.

9/10 (con dudas)

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