domingo, 29 de enero de 2012

Sobran las palabras

Como decía en la entrada anterior, es hora de retomar este blog, y por suerte, lo vamos a retomar con una película sensacional. Una de esas películas por las que uno se da cuenta lo grande que es el cine y que, en ocasiones, merece la pena gastarse el dinero para disfrutar del Séptimo Arte en pantalla grande...

Nº 1. The Artist (2011)

Es difícil empezar a comentar una película como The Artist. Sin apenas saber de lo que trataba, y cediendo al poderoso "mono" que tenía de ir al cine, quería ver si era cierto lo de esa película que ha dado la campanada, gran favorita para los Óscars y que ha sorprendido tanto a la crítica, especialmente, por lo arriesgado de su propuesta.

"The Artist nos cuenta la historia de George Vincent, una estrella de cine mudo que vive el auge y esplendor de su carrera en plena época dorada de Hollywood y seremos testigos, a través de él, de varios acontecimientos importantes que tendrán una influencia definitiva tanto en su carrera como en su vida, como lo que sucede cuando entra en escena el cine "sonoro"..."

Si tuviera que describir más o menos la sinopsis de esta película sin entrar en ningún tipo de posible spoiler, creo que esta sería la forma de hacerlo y es que, lo mejor que uno puede hacer al ver esta película, es simplemente dejarse llevar. Poner los cinco sentidos y disfrutar de buen cine para no perder detalle de la cantidad de detalles que inundan la cinta. Dejarse llevar y disfrutar de la magistral interpretación de su protagonista, quien con su sonrisa, sus gestos y prácticamente su presencia, es capaz de llenar la pantalla.. y siempre, obviamente, sin mediar palabra... y es que, sería imposible que la película funcionara de la forma que lo hace si no fuera, precisamente, por ser muda y estar rodada en blanco y negro.

El hecho de que la cinta sea cine dentro del cine, hace que todo fluya de una forma maravillosa, habiendo partes en las que te puede entrar duda de qué película estás viendo el espectador, si la "real" o la "rodada" jugando hábilmente el director con el espectador como, por ejemplo, en el trabajo de los actores, actuando en muchas ocasiones como en las películas de la época, con esa sobre actuación para dar dramatismo en las acciones para poder expresar lo que no se puede expresar con palabras.

Genial toda la dirección de la cinta, haciendo que en ningún momento el ritmo decaiga, manteniendo el interés del espectador en todo momento a pesar de la ausencia de diálogo, estando la historia reforzada en todo momento por la otra gran protagonista: la sensacional banda sonora compuesta por Ludovic Bource.

En definitiva, la primera película del año ha sido toda una sorpresa que me ha dejado un maravilloso sabor de boca, como hacía mucho tiempo que no me dejaba ninguna película.

Habrá que volver a verla pasado un tiempo para ver si aguanta bien un segundo visionado y mi opinión cambia o me deja la misma o mejor impresión.

Por lo pronto, a día de hoy, sólo puedo decir que es maravillosa, elegante, emotiva... una delicia que merece ser degustada tranquilamente, para poder disfrutarla como se merece, con los cinco sentidos, para ver todos los detalles, para ver todo lo que las imágenes pueden decirnos sin necesidad de sonidos ni palabras.

10/10

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